jueves, 14 de abril de 2016

Carta a Abril Troncoso (a partir la lectura del libro Uanabí)

1- Abril, estoy leyendo tu libro. Quería contarte que he recibido varios golpes caminando por sus líneas, me he llenado de sorpresas y sobresaltos. He sentido la autocolonización que ejercemos inconscientes y que tanto mencionas en nuestras extendidas charlas. Uno, como lector, quiere siempre saber lo que el escritor desea comunicar y yo prefiero no preguntarte, sencillamente vomito aquí, aquello que el libro me ha contado; Uanabí me ha hablado de frente y sin miedo.
2- Abril, he tenido una visión. Uanabí era un pueblo donde la calle gritaba sentimientos. Sentimientos de los que saltan por los charcos de colores y van de aquí para allá desahogándose en un grito continuo. En Uanabí (la ciudad), hay una casona donde el sexo tiene un peso de añoranza y de recuerdos, donde nadie se atreve a amar más de la cuenta. Las voces, sus habitantes, andan de la mano manoseando temas que parecen ajenos, desde un hueco profundo hasta la montaña más alta, van cruzando y acuchillando el amor, la ternura, el deseo y la maldita opresión de la cual han sido victima… Laberintos de lo social, el poder y la injusticia, en su cara más oscura y a veces, como un rayo fulminante destrozando algún callejón húmedo que se había creado con ternura. Es un pueblo del mundo, o es la ciudad más avanzada de algún remoto rincón de la isla. Es la isla completa, donde la flor y la hoja de la tierra ejercen una presencia absoluta sin ni siquiera ser mencionadas y tu mente cosmopolita amarra el campo y lo saca de su letargo con una cachetada de realidad.

3- Abril, yo quisiera saber lo que tú “Uanabí”,  quisiera saber también, lo que yo “Uanabí” después de leerte y nosotros los de esta “isla RD”, usando tus propias palabras.  Quisiera saber si toda esta armadura a que construimos con el pasar de los años es lo que realmente deseo,  o si realmente lo que yo “Uanadú”  es patear la caja de cristal, convulsionando gritos, ver a lo lejos esos otros sueños que resultan ser nuevos para esta miserable isla a la que he llamado cuerpo. Quiero tener entre mis manos, aunque fuese por un segundo, la libertad que camina desnuda por el pueblo que este libro ha construido en mi mente.
4- “Soy, un aposento lleno de puertas,  dentro de la casa que se construye en mi mente”.
Entonces, dime Abril, ¿es esta piel una cárcel o una cruz que finalmente debo aceptar, comulgando con todo lo que ella posee y no tiene? ¿Están aquí mis pensamientos atrapados? O se irán de vez en cuando con la certeza de que regresarán… ¿Y si no vuelven? ¿Y si me dejan sola en esta desolada isla donde solo yo existo?

Auto charla de auto aceptación (Histerismos)

Cada día me levanto y en realidad no quiero. 
Es la primera batalla que libro, el no poder quedarme acostada hasta que el cuerpo grite “¡calle!”, desarrollando esa capacidad asombrosa y con poca competencia de perder magistralmente el tiempo, pensando en el infinito o bien, en nada. Ya las 5:30, hace tiempo hay unos dibujos solucionándose en mi mente, cuando abro los ojos tengo cayos en las manos de tanto dibujar, de tantos correos respondidos y cobros pendientes, esos duendes que halan mis pies, deben ser arquitectos.
Muchas veces me pasa también con la escritura, sobre todo si es viernes y ya el jueves por la noche he sembrado algunas ideas para contar. Cuántas madrugadas tengo que salir de la cama para que no se escape “el poema”, que al final, nunca es el mejor o dicho de otra forma, aunque sea el mejor, debe ser superado, igual que los edificios y las casas.
Después de la primera batalla, libro la segunda y esta tiene que ver con aquello de ser mujer, un ser humano sensible (e influenciable), cuando uno se mira al espejo y comprende en la profundidad de uno mismo, que los años no pasan “de gratis”, que las caderas, quizás,  se ven un poco más grandes que hace unos días, mientras se dibuja un aguacate como respuesta. Después, porque no hay escapatoria, cruzo aterrorizada frente a la báscula y me digo, “no te peses, mejor hagamos un poco de ejercicio” (tercera batalla).
Pues hoy la balanza ganó. No entiendo cómo, ni por qué, no sé en cuál almohada se quedó el orgullo de amarme exactamente como soy (que al final es la más grande mentira). Tiemblan un poco las piernas y no acabo de deducir si es la fascitis plantar o algún miedo. Entonces lo hago y luego ella me habla… Minutos después salgo a correr (con una rabia que va quedando en cada paso que ejecuto contra el asfalto) y decido no contarle a nadie de esas cosas. Imagínense, a quién le interesan las inseguridades de una doña cualquiera.
Es mejor pretender que somos felices tal y como somos, que el bombardeo publicitario que utiliza a la mujer como modelo perfecto no me afecta y no se ha cosido en mi mente la imagen de una Denisse con las costillas afuera. Prefiero pretender que no quiero ganarle la batalla al tiempo y engañarlos a todos con mi espectacular sonrisa.

martes, 6 de enero de 2015

Paseando por el insomnio


Las horas nocturnas y las reacciones humanas junto a ellas, han llamado a través del tiempo, la atención de los que ejercen el oficio de la escritura. La noche, su riqueza expresiva, sus misterios,  su infinito panorama y ángulos de acercamiento, funcionan como un embrujo agridulce.

El sueño, los sueños y su archienemigo el insomnio, son temas tan tratados y manoseados que podríamos pensar que algún día se fueran a gastar. Pero increíblemente, como suelen decir, cada cabeza es un mundo y es debido a ello que existen tantas posibilidades creativas, lagos de inspiración renovados a diario. Caminar por el enigma de la oscuridad, la fascinación ante los astros, la luna y las estrellas mitificadas por tantos, el drástico movimiento de la vida nocturna donde la ciudad se transforma en otra y contrasta con el sosiego de una recámara oscura y vacía. La noche llama, y se enciende en llamas, bajo las investigaciones de los que desean conocerle.

En torno a este inagotable tópico, me he adentrado a unos textos que logran recorrer el insomnio y la noche como un camino palpable. Son los poemas de Basilio Belliard, en los mismos, el escritor dominicano expone contundentemente sus horas favoritas para el desarrollo de su trabajo y su fijación fructífera en el desdoblamiento del sueño-insomnio. Caja llena de puertas, que abre una a una y la muestra amplia en sus espacios internos, convirtiendo el poema en un estudio de la anatomía nocturna.

“El fuego es el padre del insomnio. El reposo de la ensoñación mueve la naturaleza del despertar cuando el aire humedece el movimiento del fuego de cada noche con sus horas de tibieza y su cruz suicida”

Es imposible definir cuando está despierto, no descubres en cual momento se ha dormido. Sin embargo, rastreas un infierno diminuto, un sufrimiento que circunda la noche y su siclo del ensueño invertido.

El surreal y único mundo del escritor, ese entorno privado en el cual fija su mirada, se enriquece al aportar atributos fantásticos a seres comunes, convirtiéndolos en personajes llenos de magia que interactúan con la oscuridad. “Las salamandras poseen un corazón de fuego que las hace transparentes a la noche y derretir el oro con que alumbran a los muertos.” Con esto, propone interminables capítulos al libro de la imaginación y al lenguaje poético, que en su caso, es una población de mensajes ocultos y significados variables que se mueven según el ojo y la curiosidad del lector.

Este universo mental, obsesionado y testarudo,  muta con paso el de las palabras, iniciando por momentos en un ambiente secreto y diminuto y se desplaza hacia espacios abiertos, llenos de sorpresas temáticas. Mediante este recurso, se va conformando un sistema de intimidades y silencios, que juntos podrían parecer una gran cordillera. Menciono el silencio, elemento que vive “en la noche de la noche” protagonista implacable de del mundo nocturno, que se presenta claramente en el trabajo del escritor.

Les dejo con el primer poema que hace tiempo leí de Basilio Belliard, el cual encendió en mí, la chispa curiosa por su trabajo.

El primer verso viene de la noche
y mis manos ya están en blanco.
La imagen canta
y el poema silencia:
nace la última palabra
que nunca escribiré.

Ya nunca te veo, solo te leo…A veces



Si, solo puedes leerme a veces… no es que no desee estar presente cada semana, extraño dejar estas palabras que son parte de mí, destellos del cuerpo intangible que existe dentro de mi cuerpo de carne, especiales para esos ojos que me buscan.

Sucede que no todos los días aparezco frente a esta pantalla iluminada, sucede que la vida te arrastra hacia el deber y el deber hace sombra en el tiempo. La vida te lleva por tantos caminos abruptos y no necesariamente encuentras un espacio de respiro en el cual decir, las cosas verdaderas que te habitan. No sé cuándo lograré organizar este pedacito de vida que me ha tocado y quizás esto es, simplemente andar con pequeños pasos por las huellas agiles que crean con las urgencias y las exigencias de los días.

Pero entre urgencia y urgencia tratar de sonreír, entre entregas, encontrar la razón de agradecer la vida que veloz se lleva los días, cantar alguna canción que suene en la radio o mirar alrededor y respirar el mundo…

Debe ser por eso que amo tanto las nubes que arropan este pedacito de tierra, ellas me hacen agradecer este remolino que me ha tocado vivir, ellas son el llamado a que nunca olvide, que entre cada problema, detrás de cada grito, al lado de tantas quejas, hay razones infinitas para que la palabra prevalezca y surja siempre agradecida.


Ya nunca te veo, solo te leo…A veces. Es cierto.

lunes, 24 de marzo de 2014

Queridos amigos, aquí les dejo algunas de las fotos del día de la puesta en circualción en Santo Domingo de "Mañana es Ningún Día".





En esta fotografia estamos, de izquierda a derecha la Lic. Ana Seijas, Denisse Español y la Chef Devaki Pratt .



    Ramón Saba, Virtudes Alvarez, Denisse Español, Joel Rivera y Jael Uribe




Personalidades de la poesía y el arte nacional estaban allí, acompañando a Denisse Español con su nuevo libro. Allí estaban presentes Tony Raful, Mateo Morrison, Basilio Belliard, Joel Rivera, Ramón Saba, Jael Uribe, Doris Ponciano y Eduardo Villanueva, entre muchos otros amigos que llenaron el espacio de la librería Cuesta Centro del Libro.


Junto al escritor Mateo Morrison













Junto al poeta Basilio Belliard









El escritor Ramón Saba, prologuista del libro, presentó, con su sello único y jovial, sus impresiones acerca del trabajo de la autora.
 El prologuista del libro, el escritor Ramón Saba


La escritora, con alegría y satisfacción de ver tantos amigos que le acompañaban la hermosa tarde del 20 de febrero, expresó en versos sus emociones y dejó perfumada la audiencia.
Acompañados de una mágica escenografía, diseñada por la autora, la cual dotaba el lugar de un ambiente único, la actividad transcurrió de manera exitosa junto a los familiares y amigos asistentes, quienes brindaron un apoyo masivo a la misma.












Parte del público presente

      


































La Actriz Raquel Salas

Don Tony Raful, Denisse Español, Ramon Saba y Fausto Rosario

 Junto al premio Escritor Nacional 2014, Don Tony Rafull



Junto a Eduardo Villanueva




















Queridos amigos, aquí el link de la nota de prensa que publicara el periódico acento.com.do acerca de la puesta en circulación de mi libro. Les dejo abrazos!


http://www.acento.com.do/index.php/news/172538/56/La-escritora-Denisse-Espanol-presento-su-libro-Manana-es-ningun-dia.html

martes, 9 de julio de 2013

Obsesiones Culturales III

Mucho se ha hablado ya de la fijación de la mujer por el cuidado de su cabellera. Sobre todo en aquellas que pertenecen o tienen ancestros caribeños o africanos. Casi todas las mujeres desean verse lo mejor que se pueda, siempre, aunque el camino a la belleza sea tortuoso.

 Ahora, una cosa es querer estar bien y otra, muy diferente, es ir al salón. 

Claro que el hecho de ir a los salones de belleza está relacionado en todo el sentido con la misma persecución de la belleza. Pero si se analiza con más detenimiento, las mujeres dominicanas no solo van al salón para verse bien, es una costumbre tan propia, tan metida dentro de las venas y el ADN dominicano, que a veces pareciera una obsesión. Es como un pacto silencioso que se firma con las mujeres que es manejado como un derecho adquirido, en el que nadie puede opinar ni meterse. “Ella está en el salón” y es suficiente para todos comprender, no sé muy bien qué, pero todos lo comprenden. 

Todas las que van al salón una vez a la semana, esas que no se lavan las cabezas en sus casas, entienden que es un tiempo que se dedican a ellas mismas. Un espacio de relajación donde no se piensa en nada, donde los problemas han quedado guardados en las casas o las oficinas. Las madres van con sus niñas, toda la rama femenina de los hogares se sienta en fila con rolos hechos a esperar que llegue su turno en el secador o que la chica de las uñas las llame… 

Pero desde un punto de vista diferente y queriendo voltear un poco la torta, ir al salón es también un deber. Disfrazado, tal vez, pero lo es. Los maridos y hasta los jefes, esperan ver a las damas con lacias cabelleras, con las uñas hechas y sin una canita a la vista y con su consentimiento, entrenan a las hijas para entender que estas son acciones naturales, ejercicios de la vida cotidiana que con el tiempo llegan a ser agradables. 

Y obvio que es agradable para cualquiera llegar a su casa y ser recibida con piropos, otras con la típica pregunta bromista de si el salón estaba cerrado. La obsesión de ir al salón, no es solo de la mujer dominicana, es también de los hombres, quienes fueron criados escuchando esa frase que dejaba en pausa cualquier sentimiento de nostalgia, "tu mama está en el salón" y todo tomaba sentido. Y ellos, en su adultez, son los primeros que hacen las preguntas referentes a la “belleza” las cuales van desde "¿Viniste en motoconcho?" hasta, "Se te ven las raíces"… Y lo peor, es que nosotras ante estas cuestionantes, sentimos que de algún modo hemos fallado y en vez de responder con una malcriadeza, como realmente debiera ser,  pensamos “!carajo!, tengo que ir al salón”.

lunes, 20 de mayo de 2013

Kilómetros Ansiedad (Cuento Corto)

Publicado en acento.com.do el 23 de febrero del 2013

Había imaginado varias veces como sería nuestro encuentro después de estar tan lejos.
Estaría jugando con los niños, llegarías y me besarías dulcemente en los labios, un beso muy corto, casi un pico. 
Yo sonreiría y volvería a jugar.  Nadie lo notaría, solo tú y yo veríamos el verdadero peso de ese ligero acercamiento.

El dolor que provoca la distancia me hace imaginar situaciones imposibles.
No me preocupa dejar volar mi mente, más bien temo a la realización de esos pensamientos lejanos a la realidad, a la concretización y fijación en el centro del pecho de tantas posibilidades, que son más bien ideas vagas que reaparecen de acuerdo al día y a la situación, pero cuando están vigentes, sobretodo cuando la distancia es uno de los componentes, pareciera que el mundo gira hacia un propósito puntual. No el mundo, mi mundo.

La distancia de la cual hablo no es el estado físico de lejanía, no es el movilizarse en algún medio de transporte y desaparecer de la fotografía.  Me refiero a un estado mental; estar en el mismo espacio y al mismo tiempo estar lejos, sea por decisión mutua, o de una de las partes, es lo mismo: kilómetros ansiedad, kilómetros anhelos…
El extrañar provoca una sensación de separación real, visto tal vez de esa manera por ser la forma mas conveniente para mi cabeza: quiero pensar que te has ido, que estas perdido en algún lugar y no encontrarás la salida.

Conduzco a la máxima velocidad posible, llego tarde, como siempre, camino por los pasillos con el temor de tener que poner en práctica mis propias teorías, siento el regocijo diario del reencuentro con mis hijos, corren hacia mí como si hubieran pasado años desde el momento que los dejé. Cada quien asimila la distancia a su manera. Gritan uno de mis tantos nombres y me abrazan, formamos un tumulto de tres, felicidad absoluta, pienso.
Salimos agarrados de las manos, te veo, nos cruzas, los saludas a ellos, no a mi. Cruzas como un sable por mi cuello, un camino de hielo por la espalda.

Aunque por los pliegues de mi mente se desliza la tonta posibilidad de un reencuentro, asimilo la distancia como si fuera una muerte: dolorosa y definitiva.

Soy mi Cuerpo


Publicado en acento.com.do el 16 de Feb del 2013

Como persona pensante, madre, tía, como un simple ser, entiendo que todo humano, joven o viejo, está en el total derecho de conocer su cuerpo a plenitud, su completo funcionamiento, sin excepciones. La sexualidad es parte de ser humanos.
Si desconoces tus capacidades físicas, tus ciclos, los pros y los contras de las posibles acciones en las que pudiésemos incurrir, no hay manera de que en el momento indicado se tome la mejor decisión.
Ahí, en el punto más cercano al precipicio, es cuando pasa por la mente el extenso manual de buena conducta que forjaron en tu sistema las personas que te educaron, también tus conocimientos. Y es después de decidir, cuando descubres si te faltó información, entiendes que estás perdido o notas que no sabes nada, de nada.
Eres más propenso a tomar decisiones basadas en causas meramente sentimentales o triviales cuando tus conocimientos son limitados y más sencillo tomar una buena decisión, cualquiera que fuese, basados en información confiable y científica, en estadísticas y en la certeza de conocer a fondo las reales consecuencias y la responsabilidad que conlleva una relación sexual.
A partir del conocimiento real, tomas una decisión real.
La abstinencia, método que inculcaré a mis hijos (convenientemente), no se logra sin educación, ni mediante desconocimiento o miedos. No en estos tiempos donde los niños cuestionan tus acciones sin remordimientos y tantas veces te hacen dudar si realmente eres la autoridad. Recuerdas que las mismas protestas surgían en tu mente a su edad y te quedabas callado para no recibir un galletón… Las cosas han cambiado.
Cada ser humano es dueño de su vida, de su cuerpo, y llega la edad (indefinida) donde es también dueño de sus decisiones, sin que tenga que influir necesariamente la crianza o el credo recibido. Existe una línea que todos cruzamos, momento en donde necesitamos actuar por nosotros mismos, cuando dices, “esta es la decisión que quiero tomar”.
Espero, que cuando ese día se presente en la vida de aquellos niños y adolescentes estimadísimos que conozco, les llegue abundante de real conocimiento y sean capaces de tomar la mejor decisión, la cual, lamentable o positivamente, no siempre será la que otro entienda como buena.

Del Tiempo y la Fama



PUBLICADO EN ACENTO.COM.DO
09 DE FEBRERO DEL 2013

¿Cuanto tiempo debería tener un profesional de ejercicio exitoso para ser considerado famoso?
¿Cuanto tiempo debe escribir un poeta para ser considerado grande?
El desarrollo del talento y la madurez profesional necesitan tiempo,  sin dudas , pero ¿cómo se mide este tiempo? La capacidad de los profesionales o artistas no se mide necesariamente por ser famosos en un círculo casi siempre hermético,  por ser "viejo" o por haber salido en revistas (lo cual probablemente han sido técnicas de auto mercadeo). Se mide por un recorrido pulcro,  por el real conocimiento de los resultados del trabajo producido.
Es penoso cuando alguien que conoce la labor de un profesional y su capacidad de trabajo,  toma la decisión de desecharle por no "ser famoso"...  ¿Famoso donde? Preguntariamos.
¿Cuántos excelentes profesionales habrán tenido que lidiar con estas situaciones? ¿Cuándo llega la oportunidad de crecer? Sencillo, se va labrando poco a poco,  muchas veces teniendo que obviar los tropezones sufridos,  las frases repetidas.
Como decían las abuelas, hay que saber coger y dejar.  Llorar un poco a solas, si es que te importa y sobre todo,  saber disimular.  Fingir que las cosas te pasan por encima de la cabeza,  aunque sepas que es injusto. Aunque tal vez te hayan utilizado muchas veces,  seguir es lo que queda, con una sonrisa en el rostro,  siempre listos. Porque la estructura no camina  si no te mueves,  si no te sacudes de toda la arena que ha caído de sorpresa, sobre ti.
Además (como dicen las personas positivas) no todo es necesariamente malo,  cada cosa pasa por alguna razón...
En ocasiones, lo peor del mundo es tener motivos para escribir.

El Gusto es Raro


Tantas veces, al cruzar, gracias a nuestra aguda visión, fijamos la atenciónen alguna pareja de esas que muchos hacen llamar “disparejas”y nos tomamos la libertad de emitir opiniones al respecto. ¡Cuántos somos expertos cuestionando gustos ajenos, extrañas pasiones de vida o decisiones que toman los demás!…
Cuántas veces nos hemos preguntado, incluso preocupados y en silencio, cómo sobrevivirán a través del tiempo parejas cercanas, sobrellevando relaciones que a simple vista parecieran ser disfuncionales, conjunciones de personas ajenas entre sí, con nada en común…Y cuántas otras infinitas ocasiones, los demás nos habrán mirado a nosotros mismos y se habrán preguntado exactamente lo mismo. Nadie se libra de esta pesadilla.
Muchas veces después de tratar de descifrar este tipo de incógnitas, sin éxito alguno (obvio), suelo utilizar una frase que borra cualquier cuestionamiento que haya surgido en mi cabeza, “El Gusto es raro”.
Esta, respuesta maestra, me calla la boca y muchas veces la de los demás, apacigua pensamientos que vienen a ser a la larga pérdidas de tiempo y me recuerda que no soy quién para juzgar ni para tratar de organizar predilecciones ajenas. ¡Por eso me encanta!
El placer, palabra mágica en la vida humana, se forja desde que mostramos por primera vez nuestras pupilas a la luz. Cada quienconstruye su sentido estético a través de experiencias recolectadas a lo largo de la vida. Es este uno de los conceptos personales más increíbles y complejos que poseemos como humanos,donde de manera consciente satisfacemos a plenitud nuestras necesidades. Necesidades de cualquier tipo.
El placer espiritual, lo que te llena, puede ser tan variable, tan amplio, que parecería absurdo tratar de nombrar algún ejemplo. Nadie puede ser juez del sentido estético ajeno, nadie puede marcar directrices acerca de lo que hace fluir sentimientos positivos en cada individuo. No obstante, todo tiene límites y lo más prudente, para vivir en paz sobre la tierra, es que los objetos del placer de cada cual no afectasen de forma negativa a los demás. Pero aparte de esa “minúscula” observación (cárcel), permitamos que cada cual desarrolle su listado en paz, seguro que crecemos al hacerlo.
Recordemos, el gusto es raro.

Olvido


“Recordar es el mejor modo de olvidar”                                                                                                  

Hay un poema de Billy Collins llamado “Forgetfulness” que expresa cómo el ser humano con la cercanía de la vejez va perdiendo paulatinamente la memoria. Sumamente sencillo y con palabras adecuadamente elegidas, Forgetfulness se va construyendo verso a verso. El poema inicia haciendo referencia a un tipo de olvido que podría llamarse amnesia literaria, que surgiría al olvidar las cosas que hemos leído. Sin ánimos de querer ser traductora de este excelentísimo escritor,  sino más bien con deseos de que compartan un poco la idea de sus versos, el poema inicia diciendo, algo muy parecido a:
El nombre del autor es el primero en partir
seguido obedientemente por el título, la impresión
la conclusión desgarradora, la novela completa
la cual, de repente, se convierte en una que nunca has leído                                                               
nunca, tan siquiera, escuchado.
Tengo exactamente dos semanas con este poema bailando en mi cabeza, cuando lo pienso, imagino que escucho la voz de Billy, la cual he escuchado en sus vastas charlas online, declamándolo entre una que otra ocurrencia.
Y es una ironía, que precisamente recuerde este poema que se llamaría en español “desmemoria” u “olvido”, cuando en los sábados pasados al despertar noto que he olvidado enviar mis palabras al mundo, cuando sentada frente al café recuerdo de repente que he olvidado…
Un amigo siempre dice que es mejor pensar que nadie lee lo que escribimos, si esto fuera cierto y sobre ello me basara, no debiera sentir ningún tipo de vacío, por dejar en blanco algún espacio virtual. Después de pensar así, cualquier cosa resultaría pequeña.
Sin embargo, dejando de lado la importancia de estas letras vagabundas, en los ojos de algún lector invisible, pareciera más grande hoy el dilema que se devenga del análisis de las sencilleces, que son precisamente pequeñas y nos suceden constantemente en la vida, por ejemplo esto mismo que aquí planteo: Por querer recordar tanto, término olvidando otras cosas importantes, luego recordando otras memorables.

jueves, 25 de abril de 2013

Ruido


“Se borraron las pisadas,
se apagaron los latidos,
y con tanto ruido
no se oyó el ruido del mar.”

Cuando los temas abarrotan tu mente, cuando hay tanto, tanto ruido, que no puedes deshilachar las ideas, separarlas unas de otras para lograr desarrollarlas dignamente, solo queda una opción… Observar. Y el modo observación equivale muchas veces al silencio de los labios, ese que genera introversiones, pero  activa opuestamente el murmullo interno y las divagaciones.
Muchas veces el silencio es necesario para notar que muchos hablan sin parar, sin sentido, otras veces observamos que somos nosotros quienes no paramos de emitir sonidos absurdos. Hablamos  y gritamos desde que abrimos los ojos junto al sol hasta que el sueño nos vence.
Cuando logramos silencio, tarea infinitamente complicada, nos percatamos de que duelen los oídos de tanto escuchar, de tanto escucharnos.
Temo que las cosas más increíbles sucedan mientras hablamos desenfrenadamente, mientras el bullicio de la vida repetitiva nos disipa de las cosas importantes. Temo que no seamos capaces de maravillarnos por la existencia de los detalles mudos que rondan cada jornada.
Temo un día no soportar el silencio, porque el cuerpo se haya vuelto adicto al bullicio…
En el silencio se crea un lugar íntimo, lugar preciado, donde nos encontramos a nosotros mismos, donde conocemos nuestros verdaderos interiores.
Pero no me tomen a mal, ni seamos radicales, que aunque el silencio es imprescindible para nuestro equilibrio vital y para que estas reflexiones tomen vida, nunca nada más placentero que una buena conversación entre amigos.

Ya Gritamos


Publicado en Acento.com.do el día 30 de marzo del 2013

Que se encienda la magia, susurró un ángel al oído colectivo.
Eran ya las 4:00 y todas esperábamos nerviosas a ser vistas, cuando sin saberlo, la realidad tomaría nuestras intenciones y nos convertiría en espectadoras activas.
Que se encienda la magia y una brisa de tambores despeinó las cabelleras, hizo volar las corbatas de los caballeros, dejándonos alborotados de sentimientos.  No quedaban ya corazas, estábamos todos sinceramente unidos desde la piel, alzando nuestras voces.
Magia, sí, no hay otra palabra para expresar lo que sentimos aquel hermoso sábado,  en el 3er Festival Grito de Mujer, “Mujeres en Grande”. Evento digno, que cada año supera las expectativas de quien asiste. “Qué bueno que vinimos” repetían ya en el lobby, que bueno que vinimos, cantaban nuestros corazones, todos al unísono.
A Jael Uribe, madre que ha parido con sudor su hijo, este festival, las gracias públicas por tan generosa iniciativa. Por el amor a las letras y estar en todo momento acompañada de tu propósito de expandir el arte.  También por la fuerza de seguir adelante, de mantener con vida tus proyectos. Eres un ejemplo de trabajo arduo.
Cada vez que recuerdo aquel mágico dia,  la emoción habita mi corazcorazón.
A los que no fueron, quedan cordialmente invitados a pararse de sus ocupados asientos y regalarse un momento diferente el año próximo, yo particularmente no pienso perdérmelo.

El Baseball y los Víveres


Publicado den Acento.com.do el día 22 de marzo del 2013

El orgullo de ser dominicanos arrastra consigo el peso de lo dual,  el reconocer que de vez en cuando se varía el foco de lo importante y se celebra algo más en paralelo, lo cual generalmente tiene aspectos jocosos. Somos así. Contando con la dicha de ser dominicana, entiendo que esta situación viene de la mano con nuestra tradición de gozarlo todo, de sonreír frente a cualquier situación negativa o de multiplicar las risas en momentos buenos.
Entremos en materia: ¡Ganamos la Mundial! Nada mejor que el deporte para unificar a una nación. Para levantar los ánimos colectivos, para querer ser de nuevo de aquí y borrar por tiempo indefinido las divagaciones de cómo salir corriendo.  Qué maravilloso el sentir que triunfamos,  que somos una mina de excelencia deportiva, logrado así, no solo por bondades genéticas, sino también por un arduo trabajo y por la disposición del equipo a ser los mejores…  ¿Y el plátano?
Bueno,  el plátano es muy bueno también…  nos representa culturalmente y hemos visto gracias a la mundial, que es parte importante de lo que se llama marca país.
Esa sensación de orgullo que se presenta por un aspecto significativo, arrastra otras peculiaridades autóctonas, que juntas conforman lo que realmente somos y nos ayudan a proyectar la nación de forma integral.
Pero hay una cosa que no me gusta del papel del plátano en todo esto y es que ha sido ancestralmente un sinónimo de poca inteligencia. Me da miedo, que bajo el orgullo esté disfrazada la aceptación de esto como un hecho.
Entonces quisiera hacer ver unos puntos con referencia al tema, tratando variar esa percepción nacional y darle un giro positivo real de ayuda a nuestra proyección e imagen. (Tenemos que creerlo para poder venderlo).
Primeramente saber que aunque se coma plátanos en demasía, nuestro talento, esas destrezas necesarias para ser buenos en baseball o en cualquier deporte no se han visto afectadas por su ingestión, contrariamente, es parte importante de los valores nutricionales necesarios para practicar deportes de manera saludable (plátano power).
Segundo, hagamos conciencia de que este producto es hoy un símbolo de dominicanidad a nivel mundial. Quitémosle de una vez por todas el sello de “bruteina”.Los dominicanos somos inteligentes y extremadamente creativos, aunque comamos plátanos, no tiene nada que ver.
Busquemos un nuevo slogan que exprese con seguridad, que lo que realmente afecta tus niveles de inteligencia, es quedarte estancado, es no estudiar. ¡Uy!  Lo hice de nuevo... EDUCACIÓN,  EDUCACIÓN, EDUCACIÓN.

lunes, 25 de febrero de 2013

En los Semáforos


PUBLICADO EN ACENTO.COM.DO EL 29 DE DICIEMBRE DEL 2012
Qué tristeza al observar la estampida de jóvenes “limpia vidrios” acercarse a los vehículos para ejecutar su labor, cada vez que nos detenemos en algún semáforo de cualquiera de nuestras ciudades. Esta situación se nos presenta llena de dualidades y es al mismo tiempo generadora de preguntas infinitas.
No es algo nuevo, lo sé,  es un problema social que tiene décadas en vigencia, el cual ha tenido épocas de repunte y disminuciones. El llamado lo hago, porque hoy en día es alarmante la cantidad de niños que ejercen esta práctica. Se han multiplicado tan considerablemente que muchas veces dudas de si estas seguro dentro de tu vehículo, dentro de tu ciudad.
Tener niños limpia vidrios es una de realidad que nos invade y es un problema de todos: de ellos mismos, quienes desperdician su infancia desempeñando una labor, cuando es sabido de más, que un menor no debe trabajar. Es un problema de nosotros, una clientela obligada y abusada por el simple hecho de transitar por las calles siendo a la vez usuarios de un nuevo estrés, ya que no puedes distraerte ni un segundo, sin ver volar hacia ti una “esponja-platillo volador” o un chorrito de agua que surge de la nada...Parada tras parada, rojo tras rojo, esquina tras esquina.
Y es problema del gobierno, quien debe velar por todos esas premisas que rondan esta situación: escolaridad, analfebetismo, seguridad general de ciudadano, buen desenvolvimiento vial, cuidado de niños desvalidos, planes de reintegración estudiantil... Qué mas?
Mi cuestionante final surge tal vez por puro desconocimiento, pero me encantaria saber si existe algún programa que contemple la erradicación de estas actividades ejercidas en su mayoría por menores.
Tal vez, ahora que El Ministerio de Educación obtuvo su merecido 4%, pudiese ejecutar algún proyecto de integración de estos jóvenes a las aulas. Tal vez, con el nuevo plan de la tanda extendida, estos futuros padres de familia puedan tener un lugar donde nutrirse intelectualmente, en donde se les enseñe una labor para poder conseguir un trabajo digno a su tiempo, tal vez, quizás...
Cuánto me encantaria descubrir que hay ya alguien trabajando por esto, por mejorar la dignidad de estos niños.
Vamos a pedirlo todos como deseo de año nuevo,  vamos a ver si teniéndolo como deseo colectivo nuestras energías y fuerzas unidas logran dar un giro a esta triste realidad.

Epidemia de Orzuelos (cuento corto)



PUBLICADO EN aCNETO.COM.DO EL 1ERO DE DICIEMBRE DEL 2012
Primero fue el doctor. 
Al mirarse al espejo notó el indiscreto bulto en su párpado inferior. El mismo, extraño y travieso, pareció, a través de los días, recorrer el borde de su ojo. Como cosa extraña, comentaba entre los amigos, ese orzuelo parecía sensibilizarse con su alma, afectándose por sus cambios de humor. Se tornaba hinchado, engrandecido, en los momentos de agitación y casi inperceptible en tiempos de paz.
El doctor se sentía invadido, aquel fenómeno parecía tener vida propia. Un día comentó que si nos quedábamos mirándole fijamente,podríamos contagiarnos con este extraño fenómeno. No le creimos.
El segundo fue Roberto. Al principio ninguno de nosotros dedujo qué sucedía. Su ojo se enrojeció desde adentro, pero no mostraba bulto alguno. Días después, el dolor de la infección creciente habitó su parpado izquierdo. Al saberse contagiado, acudió al instante a los remedios populares para la erradicación de orzuelos: Calentar un anillo mediante el roce de una tela fuerte y luego colocarlo en la zona afectada, lanzar hacia atrás una moneda de 25c y correr para no escuchar cuando haga contacto con el suelo y algunas otras cosas un poco más asquerosas.
Paro sucede, que aun habiendo ejecutado estos curiosos actos y haber tomado todas las precauciones de lugar, la noche anterior él y Julia, en un encuentro furtivo, se miraron a los ojos en silencio durante segundos estirados, queriendo decir aquello que invadía sus corazones.
Julia fue la tercera.

Cartas a Julio III


Publicado en acento.com.do el 17 de noviembre del 2012
He rociado con sal los caracoles del jardín…
Lo escribo así, de manera tan directa y cruel, porque es una noticia que debe ser lanzada sin rodeos, en especial a ti, que eres poseedor de mi confianza.
Bien sabes que desde hace tiempo vienen alimentándose de mis orquídeas. He agotado ya todos los recursos convencionales: depósito de quejas en las casillas correspondientes, escuelas para caracoles, en las cuales se les impartieran cursillos de buena voluntad y respeto. He sembrado lechugas para ellos, también, por un largo periodo decidí sumergirme en un letargo conformista e ignorarles, pero no pude más.
Sé que no es justo ante los ojos del comité de caracoles, los cuales han contado con mis orquídeas para su desenvolvimiento y que mi decisión podría parecer sanguinaria desde tu amor por estas mascotas tan poco convencionales, pero las lechugas no han sido suficiente para saciar su hambre, es necesario para ellos, para su ego, llegar a las flores, desgarrando así mi esfuerzo diario, mi sensación de paz.
Debes estar pensando que aunque las orquídeas estén ahora bien, la paz debe ser diferente y creo podrías tener razón. He sentido miedo al pensar quetal vez he hecho algo incorrecto, sin embargo nace en el fondo de mi alma otro sentir, porque finalmente he tomadola decisión de actuar en contra de los bichos que se alimentan de mis flores.
Aunque alguna vez me senté a verles devorar los colores, hipnotizada por el feliz movimiento de sus antenas, por las olas con su cuerpo, esta, mi nueva actitud, ha sido un despertar que ha movido mi hogar, donde todos juntos lanzamos sal al tronco del orquidiario.
Confió en que no tomes la decisión de nunca más enviar a Osvaldo a casa, para que no se percate de tan aterrorizante situación. Bien sabes que él nunca se ha acercado a mis orquídeas y le he brindado cariño cada vez que llega.
Deseo no me guardes rencor al saberlo y que puedas encontrar justicia en mis hechos, porque Julio, túmás que nadie lo sabes, mi jardín es mi tesoro.
*”Cartas a Julio" es una serie de cartas escritas a lo largo de la lectura de la Biografía de Julio Cortázar.